jueves, 8 de julio de 2010

Paradoja espacio-temporal

Hace un rato estaba picadísimo intentando conectar la xbox a internet a través de mi portátil.
Tras horas de frustración y de pruebas de tutoriales por un tubo, me habla mi ex por el msn y me dice que tiene que contarme algo realmente curioso:

-Resulta que mis padres me han regalado un viaje a París
y en el pack entra P. (su nuevo novio)... Y bueno, resulta que me estoy leyendo la guía que me regalaste de París y Versalles... A mí me ha hecho gracia

-Si, lo cierto es que tiene toda la gracia.

­­­­­-Sabía que la tenía...

-Sobre todo cuando te dije que la guía era para cuando fuéramos tú y yo juntos
por eso de que te hacía mucha ilusión ir a París.
­­­­­­­­­
-¿Ves? De eso no me acordaba.
También conservo el dinero que traje de Liverpool (que usaría para cuando volviéramos la próxima vez).

A tomar por culo la xbox

lunes, 10 de mayo de 2010

"Va por vosotros"

Pongámonos en situación...

Es sábado por la noche, y todo el mundo va al mismo sitio, en este caso estoy hablando del "botellódromo".
El botellódromo es un lugar mágico... No se qué cojones tiene, pero la gente que te cruzas allí siempre te va a parar para saludarte, aunque te conozca de dos días.
¡¿Qué más da hombre?! ¡Estamos de fiesta! Casi todos estamos borrachos, y nos llevamos bien.

Al día siguiente vamos andando por la calle y nos encontramos al tío ("X") que la noche del sábado te abrazó y estuvo hablándote como 15 minutos sin parar, sonriendo como el que más...
Y nos lo cruzamos a dos metros de distancia y le levantas una mano en plan: "¡Hey X!"
Y "X" te vuelve la cara como si no te conociera y sale corriendo.

Volviendo al "botellódromo", siempre está "el charlatán". "El charlatán" está tan aburrido que le da igual ponerle una pistola en la cabeza al primer medio-conocido que se pase por delante con tal de tirarse hablando de todo lo que pueda hasta que su grupo de amigos se mueva de un lado para otro. Cuando nos cruzamos con "el charlatán" sabemos que tenemos que disimular al máximo y mezclarnos entre la multitud al instante. Si nos pilla se acabó, porque no tenemos la habilidad suficiente para cortarle la conversación y despedirnos. A los 10 minutos ya estamos diciendo cosas como: "Ah... si... oye que yo... si... me... si, si... oye... bueno sigue, sigue...".

Lo más gracioso de todo es que preguntes a quien preguntes te dirá: "No no, yo el botellódromo lo odio. En serio, no voy nunca..."
También es mi caso, pero por razones superiores a la física siempre hay algo que nos hace volver.


Antonio Pérez

PD: Suelo firmar las entradas con mi nombre para que sepaís que estas mierdas las escribe un servidor

jueves, 15 de abril de 2010

Otro día

Pongo el despertador como siempre sobre las 7, me levanto como puedo, me meto en la ducha, me visto sin pensármelo mucho, desayuno un zumo de naranja y una tostada con mantequilla, me cepillo los dientes, cojo la carpeta con los apuntes y mi bolígrafo, espero el autobús, y cuando llega y empieza a subirse la gente me doy media vuelta, entro en mi casa, me desnudo, tiro la ropa, dejo la carpeta y el bolígrafo en el primer sitio que veo, pongo el móvil en silencio y me meto de nuevo en la cama, me levanto sobre las 17:00, paso de comer, enciendo el ordenador, lo apago, ceno cualquier mierda, vuelvo a encender el ordenador, son las 22:00, me veo otra peli, son las 23:40, pongo música, me tumbo en la cama, me quedo dormido...

Antonio Pérez