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domingo, 9 de diciembre de 2012

"Born into this" - Charles Bukowski


born like this
into this
as the chalk faces smile
as Mrs. Death laughs
as the elevators break
as political landscapes dissolve
as the supermarket bag boy holds a college degree
as the oily fish spit out their oily prey
as the sun is masked


we are
born like this
into this
into these carefully mad wars
into the sight of broken factory windows of emptiness
into bars where people no longer speak to each other
into fist fights that end as shootings and knifings


born into this
into hospitals which are so expensive that it’s cheaper to die
into lawyers who charge so much it’s cheaper to plead guilty
into a country where the jails are full and the madhouses closed
into a place where the masses elevate fools into rich heroes


born into this
walking and living through this
dying because of this
muted because of this
castrated
debauched
disinherited
because of this
fooled by this
used by this
pissed on by this
made crazy and sick by this
made violent
made inhuman
by this
the heart is blackened
the fingers reach for the throat
the gun
the knife
the bomb
the fingers reach toward an unresponsive god
the fingers reach for the bottle
the pill
the powder


we are born into this sorrowful deadliness
we are born into a government 60 years in debt
that soon will be unable to even pay the interest on that debt
and the banks will burn
money will be useless
there will be open and unpunished murder in the streets
it will be guns and roving mobs
land will be useless
food will become a diminishing return
nuclear power will be taken over by the many
explosions will continually shake the earth
radiated robot men will stalk each other
the rich and the chosen will watch from space platforms
Dante’s Inferno will be made to look like a children’s playground
the sun will not be seen and it will always be night
trees will die
all vegetation will die
radiated men will eat the flesh of radiated men
the sea will be poisoned
the lakes and rivers will vanish
rain will be the new gold
the rotting bodies of men and animals will stink in the dark wind
the last few survivors will be overtaken by new and hideous diseases
and the space platforms will be destroyed by attrition
the petering out of supplies
the natural effect of general decay
and there will be the most beautiful silence never heard
born out of that
the sun still hidden there
awaiting the next chapter.


Charles Bukowski, "The Last Night of the Earth Poems"


miércoles, 28 de noviembre de 2012

El troll


Estoy en el tren, de camino a Sevilla.
Hay una niña de unos cinco años sentada detrás de mí y no para de gritar. Los niños lo dicen todo gritando; me ponen enfermo. La madre le ríe las gracias y supongo que espera que todos los pasajeros lo hagan también. Su hija crecerá y tendrá hijos y a su vez será una zorra al igual que su madre.

Aún recuerdo perfectamente mi primer día de colegio. Un niño de la clase no paraba de llorar y gritar como no había escuchado jamás a nadie, realmente me jodía que se comportara así. Quince años más tarde, me follaría a su novia. Supongo que a veces se hace justicia.

Al releer lo que escribo, me doy cuenta de que estoy siendo particularmente violento. Supongo que los gritos y las patadas de la niña son parte de la causa.

Yo estaba ilusionadísimo el primer día de clase. Para mí era una aventura relacionarme con gente de mi tamaño. Nos encerraban a todos en una habitación y nos trataban como a deficientes mentales. Siempre que alguien hacía una pregunta comprometida, nos contestaban con cualquier mentira que teníamos que creer. Y algunos lo creían, aunque yo sabía que había algo sucio en la típica historia de la cigüeña. Mi padre la cambió un día por algo sobre una semilla que se plantaba en el vientre de una mujer y yo me preguntaba qué tenía que ver la jardinería en todo esto. Mi madre no tenía pinta de ser una mujer en la que fuera fácil plantar nada.

En el colegio había una profesora que solía insultar a los niños: Rosa. Yo siempre estaba haciendo gamberradas, y una de mis favoritas era colarme en la clase durante el recreo para coger las ceras de colores y pintarme la cara. Rosa me pilló escondido en la clase a oscuras en una ocasión  y recuerdo perfectamente lo que dijo: “¿Estás castigado? No me extraña, eres un GILIPOLLAS.” 
Durante dos años estuvo burlándose de mí, siempre cuando no había otros profesores cerca. Recuerdo perfectamente cómo se movía su papada cada vez que me decía “feo” o “gilipollas”.

Mis padres trabajaban en el juzgado. No eran abogados ni jueces. Se dedicaban a escribir a máquina informes y no sé qué. “Burocracia y papeleo”, como decía mi padre. Yo salía a las dos del colegio y me dirigía a las oficinas. Allí tenía que esperar a que fueran las tres y media, hora a la que salía mi madre. Solía sentarme en un escritorio vacío a escribir y dibujar; veía pasar a todo tipo de gente por allí.

Mi madre me decía que tenía que tener cuidado y no moverme del sitio, porque casi todos eran criminales de algún tipo. Yo les dibujaba e intentaba imaginarme a quién habían matado y descuartizado. Muchos de ellos tenían menos cara de criminal que el tipo que está sentado a mi lado ahora mismo.

Un día apareció por allí Rosa, aquella gorda y fea hija de puta, y perdí el respeto por la mayoría de mis profesores. 


martes, 5 de junio de 2012

Dios

1997

Para mí las clases de religión en el colegio eran una novedad y me gustaban.
Todo lo que no fuera matemáticas era un soplo de aire fresco en mi pequeña rutina, aunque también había algo que me hacía sospechar.

Antes de que empezaran las clases de religión, un grupo pequeño de niños metía sus libros en las mochilas y se iba con otro profesor a otro lugar.
La profesora de religión parecía saber mucho y tener las cosas bien claras.
Nos hablaba sobre la creación de la Tierra y los animales. Dios lo hizo todo y se tomó su tiempo para descansar el séptimo día. Era un tipo aplicado.

Yo no tenía dudas. Todas mis preguntas tenían respuesta y podría vivir tranquilo el resto de mi vida y dedicarme a las matemáticas o a cualquier otra cosa.


Un día (probablemente en el patio del colegio) tuve mi primera discusión trascendental con mi amigo Evaristo. Él era uno de esos niños que cogía sus cosas y se iba para no escuchar las "verdades universales" de la profesora Angustias.

- ¿Tú crees en Dios?
- No.
- ¿Entonces quién creó la Tierra y los animales?
- La Tierra se creó por una masa espacial o algo así.
- ¿Qué?
- Me lo han dicho mis padres.

¿La Tierra se había hecho a partir de una masa espacial? ¿Pero qué cojones hacían los niños mientras yo estaba con la señorita Angustias?

Al día siguiente, levanté la mano en la clase.

- Dime, Antonio.
- La Tierra la creó Dios, ¿no?
- Claro.
- Pues un amigo me ha dicho que se creó a partir de una masa espacial o algo así.

La profesora se puso un poco nerviosa y yo lo noté perfectamente.

- ¿Cómo se llama tu amiguito?
- Evaristo Montaño

Pensé que la profesora respondería a mi pregunta después de decirle yo el nombre de mi amigo. Era un intercambio justo, pero no me dijo nada más. Había sacrificado al pequeño Evaristo para nada.
La clase siguió como si no hubiera pasado nada y yo la odié. Era una zorra mentirosa y yo (un niño de 7 años) lo sabía.

Al salir del aula, vi que la profesora había acorralado a Evaristo en el pasillo.
Le estaba diciendo que no volviera a decir esas cosas a ninguno de sus alumnos y lo estaba haciendo de malas maneras.


Un tiempo después, la conversación volvió a repetirse. Pero esta vez me preguntaban a mí.

- ¿Crees en Dios?
- No.





"En el mundo de la ciencia se escucha muchas veces a un científico decir 'Eso es un buen razonamiento. Mi teoría estaba equivocada'. Sin embargo, no recuerdo la última vez que un político o un religioso dijese lo mismo." Carl Sagan